miércoles, 22 de febrero de 2012

Educación de las personas sordas.

Las Necesidades Educativas de las personas sordas.

El estudio de las necesidades educativas del alumnado sordo presenta hoy en día una perspectiva mucho más amplia que hace unas décadas. Entonces y desde un modelo educativo oralista, se ha mantenido que la principal necesidad del alumnado sordo es el aprendizaje del lenguaje oral como condición previa para acceder al resto de los aprendizajes y contenidos culturales transmitidos por él.

Durante los últimos años las investigaciones desarrolladas desde distintas disciplinas han aportado nuevos elementos de reflexión sobre la consideración de la sordera y la educación del alumnado sordo. Estos estudios que se han venido produciendo desde los años 60 se han convertido en factores de cambio para llegar a entender una nueva concepción de la educación en las personas sordas.

Al hablar del alumnado sordo podemos referirnos a todos aquellos que tienen una pérdida auditiva. Sin embargo, con el objetivo de clarificar el trabajo educativo distinguiremos entre, por un lado, el alumnado con deficiencia auditiva que dispone de restos auditivos suficientes para que con las ayudas técnicas necesarias (audífonos, equipos de frecuencia modulada, etc.) y el apoyo pedagógico y logopédico preciso puedan adquirir y aprender el lenguaje oral por vía auditiva (hipoacusias leves, medias y una parte de las severas) y aquellos otros cuyas hipoacusias, graves o profundas, no les va a permitir (o escasamente) el aprendizaje de la lengua oral por vía auditiva y necesitan la vía visual como canal comunicativo y de acceso a la información (lectura labial, sistemas bimodales, Lengua de Signos, etc.).

A la vista de todos los conocimientos que se poseen hoy día sobre el desarrollo cognitivo, lingüístico, social y curricular del alumnado sordo se pueden concretar las necesidades educativas especiales que deben ser atendidas escolarmente en las siguientes:

Normalización

La aplicación de este principio supone el acercamiento del alumnado sordo al currículum ordinario sin olvidar aquellas adaptaciones que puedan necesitar en sus contenidos, en su metodología o en el ritmo de aprendizajes. Este principio de normalización nos lleva inevitablemente al marco educativo de la integración escolar.

Necesidad de establecer un código comunicativo de tipo visual

Hoy día disponemos de diversos sistemas de reciente desarrollo para favorecer la comprensión del lenguaje oral. Así por ejemplo, la Palabra Complementada, suprime las ambigüedades de la lectura labial y proporciona una clarificadora visión de la estructura silábica del lenguaje oral o los sistemas alternativos signados (sistemas bimodales), donde el habla es acompañada por Signos tomados de la Lengua de Signos pero ordenados en el mismo orden gramatical que la lengua oral.
Sin embargo, para la gran mayoría del alumnado sordo con hipoacusias profundas y una buena parte de los sordos con hipoacusias severas, los anteriores sistemas no son suficientes para acceder a la información y, en menor medida en los primeros años del desarrollo de la lengua oral cuya adquisición es muy lenta y va a resultar escasamente funcional. En este caso el aprendizaje de un sistema lingüístico de comunicación como es la Lengua de Signos, les va a proporcionar no sólo un instrumento eficaz de comunicación a estos niños y niñas, sino una auténtica lengua.

Esta lengua debe enseñarse y utilizarse tempranamente a fin de cubrir las necesidades comunicativas con el entorno familiar que el lenguaje oral no puede proporcionar. Para un desarrollo lingüístico normal, así como para un desarrollo social, emocional y cognoscitivo normal, el alumnado sordo necesita de una interacción normal y natural con sus iguales. Para esto es necesario un input o aporte lingüístico apropiado -es decir, el uso de la lengua alrededor de y hacia ellos en contextos significativos- de forma que sea plenamente accesible e inteligible para ellos. La LS se debe usar en la interacción cotidiana normal y natural con las niñas y los niños. Esto significa, por supuesto, que la LS es plenamente accesible a través de la visión y permite todos ellos interactuar no solo con sus iguales, sino, también con los adultos, en ambientes interactivos normales.

Adquisición de la Lengua de Signos

            Normalmente, las personas sordas que adquieren la LS como primera lengua son hijos de padres sordos. Pero aproximadamente el 96% de los niños y niñas sordos nacen en familias de padres oyentes. Esta situación está cambiando en los últimos años gracias a que, por un lado, poco a poco los padres oyentes aceptan y aprenden la LS y, por otro, se están introduciendo una serie de figuras en el ámbito escolar, dentro de las aulas, como son las figuras de los Especialistas en LSE y los maestros y maestras sordos (entre otras figuras), en todas las etapas educativas.

            La mayoría de las investigaciones realizadas hasta la fecha han podido constatar que cuando el alumnado sordo tiene las mismas oportunidades lingüísticas que el resto de sus compañeros oyentes, el desarrollo del lenguaje y todas su fases por las que pasan, tanto unos como otros, es muy parecido (Klima y Bellugi, 1.972; y Meadow y Schlesinger, 1.972).

            Sin embargo, algunos otros autores afirman que los primeros Signos en los niños y niñas sordos (en una situación comunicativa de Lengua de Signos) aparecen antes que las primeras palabras habladas en los niños y niñas oyentes (en una situación comunicativa mediante la lengua oral). Esto es así por que el niño controla antes los músculos articulatorios (brazos y manos), que los músculos fonatorios (laringe, lengua,…). Además, los músculos fonatorios son internos y son más difíciles de corregir por los adultos. (Hoffmeister y Wilbur, 1.980).

            Aunque el desarrollo evolutivo entre un sujeto sordo y otro oyente es casi el mismo, existen una serie de diferencias que convendría puntualizar en cuanto a la adquisición de la Lengua de Signos. Por ejemplo, dentro de la etapa lingüística (durante el segundo año de edad, entre los 13 – 18 meses), mientras que los niños y niñas oyentes comienzan a producir sus primeras palabras (emisión holofrástica), los niños y niñas sordos también producen emisiones holofrasísticas signadas. Al principio de esta etapa, los niños y niñas sordos no respetan todos los parámetros formacionales (queremas) del Signo; primero aprenden la localización (lugar) -motricidad gruesa-, más tarden aprenden el movimiento y la configuración del Signo -motricidad fina-(Meadow, 1.980).

            Las primeras palabras (Signos) utilizadas por los niños y niñas sordos son aquellas relacionadas con: los nombres propios (Miguel, Ana,…), los nombres comunes (perro, gato, papá,…), palabras que impliquen acción (fundamentalmente verbos de acción), adjetivos (tonto, guapo,…), palabras personales o sociales (saludos: hola, adiós,…). Y poco a poco, al igual que sus iguales oyentes, irán comprendiendo gradualmente más palabras y las irán incorporando a su vocabulario (Nelson, 1.973).

            Otra diferencia puntual en cuanto a la adquisición de la Lengua de Signos la encontramos en sujetos sordos con 19 – 24 meses de edad. En esta etapa, los sujetos oyentes se encuentran en la etapa de las dos palabras  (acción-objeto: “quiero agua”). En esta etapa, los niños y niñas sordos alcanzan las frases de dos Signos y progresan aproximadamente igual que los niños y niñas oyentes.

Aprendizaje de la lengua oral y escrita

El aprendizaje de de la Lengua de Signos proporciona al alumnado sordo un instrumento eficaz para la comunicación con muchas ventajas, como ya hemos visto anteriormente, pero no garantiza en absoluto el acceso a la educación, la cultura y a los conocimientos. Por una parte muy pocos docentes conocen la Lengua de Signos que puedan utilizarla como lengua de enseñanza y, por otra, resulta difícil la perpetuidad de los conocimientos transmitidos en soportes que no sean visuales dadas las características de esta lengua. La verdadera forma que permite la continuidad de los conocimientos en el tiempo es la escritura. No existe hoy por hoy una trascripción escrita de los Signos, al menos una que sea ampliamente aceptada. El alumnado sordo necesita inevitablemente el acceso también a la lengua usada mayoritariamente por la sociedad, y que este aprendizaje sea cada vez de mayor calidad tanto en el habla como en la expresión lingüística y en la comprensión lectora. El conocimiento de la lengua oral y escrita proporciona por lo tanto una de las llaves de acceso a los conocimientos (aunque no la única), la cultura y la integración en la sociedad oyente, sin menospreciar obviamente los conocimientos que puedan adquirirse mediante la Lengua de Signos.

Necesidad de relacionarse con adultos e iguales sordos y oyentes

 Hemos comentado la necesidad de todo ser humano de establecer interacciones con las personas que le rodean no solo de cara a favorecer los aprendizajes sino para favorecer, el desarrollo personal, los vínculos sociales, la amistad, el ajuste personal, el desarrollo cognoscitivo. Los niñas y niños sordos son miembros reales o potenciales de la “comunidad sorda” y como tales el alumnado con déficit auditivo necesita tener adultos sordos cerca que les sirvan como modelos de identificación y proporcionen mediante la LS un cúmulo de experiencias que les sirvan para entender el mundo. Esta forma de entender el mundo va a estar mediatizada por la denominada experiencia visual que caracteriza el aprendizaje de las personas sordas. Necesitan, por tanto, personas que les ayuden a entender ese mundo mediante la experiencia visual y la LS y les faciliten la entrada en el complicado engranaje de convenciones y normas sociales que presiden las relaciones humanas.

Sin embargo la interacción con otras personas no puede limitarse a las personas sordas. Es necesario mantener intercambios también con personas oyentes. Estos intercambios pasan por interaccionar con otros hablantes que presenten modelos, usos y estrategias de utilización del lenguaje oral, y proporcionen oportunidades de desarrollar habilidades orales. A la vez que normas de conducta y conocimientos sociales.

Pero las interacciones con adultos no son suficientes. Muchos de los aprendizajes que los niños y las niñas adquieren los realizan en contacto con sus iguales mediante el juego, las conversaciones, las actividades de grupo,… Este contacto posibilita compartir aprendizajes, ideas sobre el mundo y proporciona la seguridad emocional de quien se siente semejante a sus semejantes. Así pues, el alumnado sordo precisa la oportunidad de interactuar con sus iguales oyentes, con los que encontrará grandes dificultades si no existe un código compartido común y con sus iguales sordos, con los que las interacciones son indispensables y posibles mediante la LS.

Participar de la cultura de las personas sordas

Los niños y niñas sordos son miembros reales o potenciales de la llamada “comunidad sorda”. Habrá quienes nunca lleguen a tener contacto con las asociaciones de sordos de una manera formal.

No es suficiente tener alguna persona sorda adulta cerca. Lo cierto es que una gran mayoría de los sordos hijos e hijas de padres oyentes más tarde o más temprano entran en contacto con otras personas sordas o con una asociación de sordos. Muchos de ellos lo hacen en la adolescencia, pero lo ideal sería anticipar estas relaciones.

Todas estas necesidades requieren de una pronta, adecuada y eficaz respuesta, tanto desde ámbitos sociales, familiares como educativos. Sin embargo, el debate está abierto y su consideración suscita no pocas dificultades para su puesta en práctica.

Así, por ejemplo, la modalidad de escolarización. Es evidente que la integración escolar resulta aparentemente un medio eficaz para garantizar una educación normalizada, pero lo cierto es que, aún así, cuenta con numerosas dificultades, tanto en lo que se refiere a la incorporación de sistemas alternativos de comunicación, sistemas complementarios al oral, o la misma Lengua de Signos, por su dificultad en el aprendizaje, como a la continuidad en el centro del profesorado o el mismo alumnado. Tampoco parece fácil aunque se solventaran las dificultades anteriores que un maestro o maestra pueda poner en práctica y además de forma sistemática un sistema visual en una clase donde mayoritariamente el alumnado es oyente.

Más fácil resultaría la puesta en marcha de los sistemas visuales en centros o aulas específicas para el alumnado sordo, pero surgirían problemas para cubrir otras de las necesidades expuestas más arriba.

¿Cuál sería entonces el modelo ideal? ¿Cómo incorporar a las personas sordas a la educación? ¿Cómo superar las dificultades para garantizar una respuesta a todas sus necesidades?

            Existen actualmente tres corrientes:
 
Oralista

Se defiende la enseñanza del lenguaje oral mediante el aprovechamiento de los restos auditivos, entrenamiento en discriminación auditiva y entrenamiento en labio lectura. Se ayudan de aparatos que le permiten al niño o la niña detectar el lenguaje oral.

Los partidarios de este método exclusivamente oralista defienden la integración del alumnado sordo mediante la lectura labial y la expresión hablada por entender que la comunicación social mayoritaria y el acceso a la cultura dependen del dominio del idioma oral y cualquier otro sistema va a entorpecer y perjudicar su aprendizaje.

Lengua de Signos

Consideran que la LS es la lengua natural de la persona sorda. Esta lengua, al igual que el español, francés, alemán,… sigue las mismas etapas evolutivas. La evolución lingüística, cognitiva y social de los niños y niñas que aprenden mediante la LS sigue un ritmo más regular y superior que el sordo oralista.

Bilingüe

Se piensa que el alumnado sordo debe comunicarse mediante la LS pero debe aprender el lenguaje oral para integrarse en la sociedad oyente.

En la actualidad se suelen agrupar las distintas propuestas educativas en dos orientaciones: enfoque monolingüe y enfoque bilingüe. Veamos más detenidamente ambos enfoques, desde un modelo educativo.

Por educación bilingüe entendemos todo sistema de enseñanza en el cual, en un momento variable y durante un tiempo y en proporciones variables, simultánea o consecutivamente, se da la instrucción al menos en dos lenguas, de las cuales una es la primera lengua del alumno o alumna. En el caso del alumnado sordo un enfoque comunicativo y metodológico bilingüe parte del hecho de que los niños y niñas sordos son miembros reales o potenciales de dos comunidades, el de las personas sordas y el de las personas oyentes, de tal manera que se les deben proporcionar los instrumentos comunicativos necesarios para su integración en ambas: la Lengua de Signos y la lengua oral. Por el contrario, un enfoque monolingüe pretende enseñar, con aquellos complementos o apoyos necesarios, exclusivamente la lengua oral.

En un modelo bilingüe el aprendizaje de la LS constituye un objetivo básico y prioritario. La LS adquirida de forma natural va a proporcionar a los niños y niñas sordos un lenguaje estructurado y completo, que favorecerá unos intercambios de calidad en el ambiente familiar, proporcionando el acceso a numerosas experiencias, permitiéndoles incorporar conocimientos del mundo que les rodea, despertando su curiosidad, asumiendo normas y pautas de conducta. Si además se puede contar con la presencia de adultos sordos en el entorno se va a favorecer un proceso de identificación y ajuste personal más rico. La LS junto con la LO permitirá el acceso al currículum escolar y a los conocimientos de manera similar a los oyentes. Además el hecho de adquirir tempranamente una lengua va a posibilitar la creación de representaciones lingüísticas de tipo cognitivo que facilitarán el aprendizaje posterior de una segunda lengua: la oral.

En segundo lugar las personas sordas, en contra de lo que piensan quienes se acercan al tema con un conocimiento superficial, reclaman una enseñanza de la lengua oral de calidad. Son conscientes de la importancia de su utilización y uso para la integración personal, social y laboral en la sociedad oyente mayoritaria. El acceso a la información escrita, a estudios académicos, precisa del dominio del código oral mayoritario. La escuela debe por tanto plantearse con más rigor y utilizando todas las ayudas técnicas y didácticas a su alcance el facilitar y proporcionar el conocimiento de la lengua oral de la forma más completa posible y acelerando en la medida de lo posible sus tiempos de adquisición. Propiciando, además, situaciones de interacción entre personas sordas y oyentes que beneficie la interiorización de la lengua oral.

            Dentro de la orientación monolingüe encontramos las siguientes modalidades:

Oralista / unisensorial: se intenta aprovechar lo máximo posible los restos auditivos del alumnado sordo, haciendo hincapié en los parámetros del habla para conseguir una expresión oral inteligible y se potencia el idioma oral como único medio de comunicación.

Oralista / multisensorial: el lenguaje oral es el único utilizado, pero se estimulan varios sentidos para conseguir una mayor percepción del habla; conceden gran importancia a la etapa pre-verbal y a la interacción espontánea dentro del ámbito familiar (Método Maternal reflexivo de Van Uden).

           
Audio-oral complementado (Palabra Complementada de Orin Cornett): es un  sistema compuesto de tres posiciones de la mano y ocho figuras formadas por los dedos y que los interlocutores de los niños y niñas sordos utilizan simultáneamente al habla. A este apartado también pertenece el “Método Rochester” o el “Método Sorel-Maisonny”.
           
Comunicación Bimodal: se utiliza simultáneamente el habla y los Signos; los Signos intentan representar visualmente la estructura semántica y sintáctica de los enunciados orales. Intenta proporcionar al niño o la niña un sistema de expresión fácil que les sirva al mismo tiempo de base para la posterior oralización. El sistema Bimodal se utiliza frecuentemente junto al de Palabra Complementada.

Otros métodos: verbo tonal o de Guberina, lectura labial.

            El enfoque bilingüe también tiene distintas modalidades de aplicación:

            Bilingüismo simultáneo: los niños y niñas, desde el principio, reciben estimulación en ambas lenguas.

Bilingüismo sucesivo Tipo 1: durante los primeros años niños y niñas reciben su educación en Lengua de Signos y una vez que se les considera competentes en dicha lengua, se les enseña la LO como segunda lengua.

Bilingüismo sucesivo Tipo 2: después de la Lengua de Signos, se enseña la LO escrita y, en los casos que se consideren posibles se empieza la oralización.


Finalmente vamos a considerar otros aspectos que de igual manera, incardinados en cualquiera de las corrientes o modelos de respuesta expuestos, pretenden favorecer el desarrollo del alumnado sordo, su rehabilitación y normalización.

Estimulación precoz

Las diferencias entre los niños y niñas sordos estimulados en sus primeros años de vida con respecto a otros que inician su educación a partir de los 4 – 5 años son significativas. Con la estimulación precoz se incentiva y favorece el desarrollo intelectual global y facilita al alumnado sordo un instrumento de comunicación. Para ello, el programa debe tocar todas las áreas: cognoscitiva, motriz, sensorial y verbal.

Al nacer, la producción vocal espontánea es semejante a la de un bebé oyente, pero esa voz natural va a desaparecer progresivamente a partir de los seis o siete meses si no es estimulada adecuadamente. Hasta los tres años es cuando se desarrollan las bases de la comunicación y del lenguaje, cuando las estructuras cerebrales se encuentran en perfectas condiciones para ese aprendizaje, por lo que es indispensable actuar para que los niños y niñas adquieran la mayor cantidad posible de estructuras comunicativas y lingüísticas durante el periodo en que se encuentran biológicamente más preparados.

Logopedia

Se centra especialmente en los procesos de comunicación, educar los restos auditivos, el aprendizaje del lenguaje oral, la educación de la voz y del habla y el perfeccionamiento progresivo de la comprensión y expresión de la lengua utilizada en el entorno social del niño o la niña.

El profesional logopeda debe intervenir sobre los niños y niñas sordos y encargarse de la formación adecuada de los padres. Su labor abarca los siguientes grandes campos:

Descubrimiento del sonido mediante equipos electrónicos y desarrollo de la atención y discriminación auditiva.
Desarrollo de estructuras fonológicas, semánticas y sintácticas básicas.
Pronunciación; deben ser capaces antes de los seis años de pronunciar las palabras de manera inteligible para cualquier persona.
Reforzamiento de los conocimientos adquiridos y ampliación hacia algunos aspectos más complejos, como el caso de las estructuras del lenguaje escrito.

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